

Lo cierto es que muchos escritores se inspiran en ellos, algunas veces con motivaciones auténticas, y otras veces con motivaciones puramente propagandísticas y manipuladoras. Pero, independientemente de la razón de inspirarse en esas figuras, está el hecho de que ellos representan ideales, y esos ideales conforman el ideario de un país. Por tanto: "son el ideario de muchos blogs".

Cada artículo que tú lees en un periódico, o en blog, se apoya en un ideal. Sencillamente porque se apoya en una verdad o conjunto de verdades que son socialmente aceptados por la mayoría, y que les permite llegar a ellos sin problemas. Cuando hay escritos al margen de esas verdades ideales, se podría hablar de una herejía (tergiversación de la verdad) o incluso de una revolución (rebeldía a la verdad del status quo). Pero véase el hecho, de que aún hablando de herejías, o revoluciones, o ideario del status quo, siempre estamos cimentados sobre un conjunto de ideales, con los cuales llegamos o queremos influenciar a los lectores.
El bloguero al tomar la decisión de escribir un blog, debe tener identificado claramente los ideales con los cuales se identifica. No puede estar divagando, ni vacilando, ni creyendo inventar, porque el lector es lo suficientemente preparado como para identificar esta falta de ideario y excluir de su lista de preferencias de lectura a blogueros con esas características de indefinición intelectual.
Es decir, conviene ser coherente. Si estás escribiendo como defensor de los animales, no es coherente que apoyes divertimentos con sacrificios de toros en espectáculos taurinos. O si te identificas como defensor del pensamiento de izquierda, no es coherente tus inclinaciones a favorecer medidas del Fondo Monetario Internacional. Sólo dos ejemplos para ilustrar que el lector estará atento a lo que tú dices representar, y lo que escribes.
Hay que tener ideales para escribir. Es que se escribe sobre ideales, o apoyado en ideales. Y, no puedes escribir en contra de los ideales de la mayoría. Ejemplo: Sólo un loco se levantaría en una iglesia, bien sea católica o protestante, para negar la existencia de Dios. Si quieres defender ideales, lo cual es tu derecho, hay un espacio y un tiempo para ello, y debes conocer y respetar los ideales de la mayoría.

Libertad de prensa. Libertad de opinión. Libertad de propiedad privada. Sucede que los renacientes movimientos de izquierda quieren trastocar esos derechos, con argumentos inteligentemente torcidos, pero la gente aprecia la libertad, y termina reprobando y rechazando todo lo que afecte su derecho a expresarse en libertad en cualquier forma.
Lo anterior lo cito, porque mucho se ha cuestionado a la libertad de expresión y a la libertad de prensa. El argumento es la manipulación imperialista. Pero si por ir en contra de la manipulación imperialista, significa tener que cerrar canales de TV o cerrar periódicos, entonces, el colectivo rechazará esas acciones gubernamentales, porque va en contra del ideal de libertad, que está muy aparejado a la tolerancia: tolerar las ideas, pese a que estas vayan en contra del régimen dominante. Por cierto, en los florecientes gobiernos de izquierda de América del Sur, la respuesta gubernamental a quienes se oponen a cierres de canales de Tv o de periódicos, es la descalificación o el escarnio público, siendo lo más deplorable, que muchos de esos artículos infames, provienen de sujetos que se jactan de ser periodistas, pero yo personalmente, veo contrario al humanismo del periodismo, el uso de la descalificación.

Ideales. Eso es lo que debe prevalecer en los escritores y operadores políticos. Es lo que nunca se debió perder, porque no me imagino a Martí o a Bolívar, expresándose en los términos vulgares con que lo hacen, quienes desde el gobierno dicen representar su ideario.
Cuando hablo de ideales, es porque veo la urgente necesidad de que las figuras públicas de hoy, hagan honor a los ideales de nuestros próceres fundadores. Los latinoamericanos no fuímos paridos ideológicamente, por figuras de escaso léxico o escasa decencia, que es lo que muestran en sus actuaciones y decires, quienes ejercen la voz de la política.

Tener ideales al hablar o escribir, es hablar o escribir pensando en el futuro; es decir como un estadista. Porque todo lo que decimos o escribimos, aún en estos blogs particulares, que son leídos por muchos y variados lectores, afecta la moral republicana de un país, y, según sea la calidad de eso que se habla y se escribe, formamos delincuentes o formamos ciudadanos: parece drástico, y hasta elocuente, pero es la realidad. Basta ver como la violencia derivada del discurso de políticos irresponsablemente demagogos y populistas, ha originado choques violentos de grupos humanos, que han arrojado lastimosos saldos de pérdidas de vidas humanas.
Ideales son los que crean un país. El ideal del trabajo, de la libertad, de la familia, etc. La falta de ellos es lo que destruye un país. Todo lo que redunde en fortalecimiento de valores, redunda en la formación de un mejor país. Escribe, pensando en los más elevados ideales, para obtener la más elevada compensación: unos lectores elevadamente instruídos.

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